Pelo oscuro y corto. Ojos profundos pero confundidos entre tanto ruido. En la mano un papel con la dirección que no lograba encontrar. Un bolso al hombro con una carpeta llena de papeles. Saca la carpeta y la mira. La abre y ojea. La cierra y guarda. Sigue buscando. Llega a un edificio. Entra, pide hablar con alguien. Sube los seis pisos por la escalera. Toca el timbre, entra a una oficina muy bien decorada. Saca la carpeta, la mira, la entrega. El tipo la ojea, la lee, la cierra, la devuelve. ‘No’. Mira extrañado. Escucha ‘no’ otra vez. Se para, abre la puerta, baja los seis pisos por el ascensor. Se despide, abre la puerta del edificio. Camina un par de pasos, mira la carpeta que sostiene en su mano, levanta la mirada. Camina, tira la carpeta al basurero, levanta la mano, se sube a la micro. Toma su cuaderno, un lápiz y comienza a escribir.
miércoles 23 de enero de 2008
viernes 18 de enero de 2008
Y acostado solo en tu cama se te hacía mucho más fácil pensar. ¿Pero pensar en qué? Ya no tenías energías para pensar siquiera. Y con la música, la puerta cerrada y un olor a primavera que se escurría por la ventana era mejor dormir. Dejarte llevar por la sombra de color que te envolvía cada vez que cerrabas los ojos. De un momento a otro los párpados cayeron pesados cubriendo tus ojos oscuros. Y era mejor dormir con la música, la puerta cerrada y el olor a primavera que se escurría por la ventana. Y eso que era acostado en tu cama donde se te hacía más fácil pensar, pero ya no tenías energías para pensar siquiera.
miércoles 19 de diciembre de 2007
Miss Lore
A modo de introducción quiero contar que esta décima nació en una clase de Castellano con la Miss Loreto Órdenes. Notable profesora. Notable clase. Me acuerdo que tuve que leerla al frente del curso, no sé si alguien se acordará. Bueno, a esa persona que practicamente me obligó a subirla, un saludo especial.
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Miss Lore una décima
Una más yo le pido
Muchas sé que he tenido
Aunque sobe que soy pésima
Hago todo por la décima
Aunque escribí el soneto
No sé donde lo meto
Ahora otra poesía
Que me cuesta en demasía
Pero ya escribí el soneto.
viernes 30 de noviembre de 2007
Cambios.
Tal vez no sabía que era yo, pero al mismo tiempo sí. Físicamente era improbable, por no decir imposible, que me reconociera. Esta barba, los labios más serios sin esa constante sonrisa del pasado, esta corbata y esta chaqueta, aunque opción propia, que nunca fueron de mi total agrado. Mentalmente también había cambiado. No más risas porque sí, ahora todo eran números y letras (más números que letras) para mí. Todo este cambio fue algo así como contra mi voluntad pero yo nunca me negué. Era bonito pensar que ella, la que está unos metros más allá conversando con alguien más, me conoció en tiempos mejores, cuando hacía lo que creía y creía en lo que hacía. Pero ahora era improbable, por no decir imposible, que me reconociera. Pasaron unos minutos y la perdí de vista. Pensé en lo bien que me había hecho verla aunque no hubiésemos hablado, había recordado como éramos antes. De pronto, siento unas manos sobre mis ojos, una respiración y una risita nerviosa junto a mi oído. Me doy vuelta lo más rápido que puedo procurando no hacerle daño. Era ella. Ella que seguía igual pero a pesar de todo lo que yo he cambiado me había reconocido. ‘Nunca te cambiaron los ojos’ me dijo.
lunes 12 de noviembre de 2007
Es Gris
Porque nada es blanco o negro. Basta de separaciones ridículas y sin objeto alguno.
Porque nada es blanco o negro. Me acuerdo una vez de escuchar a un actor decir: “ … y estaba hablando con un amigo arquitecto. ¡Sí! Aunque no lo crean también tengo amigos arquitectos o ingenieros.”
Porque nada es blanco o negro. ¿Desde cuando tu profesión o carrera es la puerta o entrada a tu interior, a tu corazón?
Porque nada es blanco o negro. Porque creo que al igual que las palabras, la música y la pintura, los números pueden ser la forma de expresión de otros.
Porque nada es blanco o negro. Porque las diferencias y la aceptación de éstas nos hacen grandes.
Porque nada es blanco o negro…
¡ ES GRIS!
Porque nada es blanco o negro. Me acuerdo una vez de escuchar a un actor decir: “ … y estaba hablando con un amigo arquitecto. ¡Sí! Aunque no lo crean también tengo amigos arquitectos o ingenieros.”
Porque nada es blanco o negro. ¿Desde cuando tu profesión o carrera es la puerta o entrada a tu interior, a tu corazón?
Porque nada es blanco o negro. Porque creo que al igual que las palabras, la música y la pintura, los números pueden ser la forma de expresión de otros.
Porque nada es blanco o negro. Porque las diferencias y la aceptación de éstas nos hacen grandes.
Porque nada es blanco o negro…
¡ ES GRIS!
jueves 1 de noviembre de 2007
Amigo.
Y ella se acordaba de esa conversación, ¿te acordabas tú? Dijiste ‘A veces me siento como un ángel, en el sentido que siempre llego en el momento justo, siempre tengo lo que alguien necesita’. Sonaba lindo, pero ella sabía que luego venía algo que no era tan bonito. ‘Pero luego me siento mal otra vez, todo vuelve a ser como antes. Hasta que de pronto algo pasa y vuelvo a sentirme bien, pero eso pasa cada cierto tiempo’. Sin saber que decirte, tomó unas cuantas palabras y las lanzó. A ver cómo llegaban. Un poco mejor formuladas sonarían algo así, ‘que no se te olvide nunca que siempre van a haber personas que te encuentran un ángel. No porque llegues o porque tengas, sino porque eres. Que no se te olvide nunca. Esto te lo digo después de un tiempo conociéndote… amigo’. Ella de seguro se acordaría de esto, ¿te acordarías tú?
jueves 18 de octubre de 2007
.meiuqéR
Caminabas sin mirar a los lados y con la vista fija al frente. Te cruzaste con al menos dos personas que conocías de la infancia y no las saludaste por el sólo hecho de que ibas demasiado concentrado como para mirar a alguien a los ojos. Llegaste tarde. Llegaste con los ojos mojados pero sin haber llorado. No te atrevías a mirarme a los ojos ya que en cualquier momento una lágrima podría cruzar tu larga cara y llegar al suelo. Trataste de decirme algo sin lograrlo. No fue más que un balbuceo constante esta especie de conversación. Y sin darme cuenta ya ibas caminado de vuelta, cabizbajo pero nunca mirando a los lados. Eras más orgulloso de lo que todo el mundo creía. No te gustaba que te vieran llorar. Al parecer nadie te conoce bien. Sólo yo. Aunque ahora no estoy. Y aunque me extrañas más de lo que puedo llegar a extrañarte yo, sé que nos volveremos a ver. No me esperes despierto. Sólo duerme y llegaré.
¿Alguien entendió el nombre?
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